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Cuento: “En Mercurio una flor”, de Marimar Sotelo Padrón

Ya no saltan peces en el río. Las olas del mar son de violáceo amarillo, como la orquídea que le llevó Don Juan Felipe a Jimena en sus teorizados atardeceres de concupiscencia y delirio. Aunque nunca se hubiesen tocado, tenían la noción exacta de cómo se oirían conexos porque ambos habían sido músicos de juventud y compartían afición por Nostradamus. Por fin, arribó el día de Mercurio. Esta noche están lo más contiguo que logran permitirse: él arriba rodillas clavadas al suelo, como quien eleva la plegaria más desesperada, el bigote despeinado a juego con sus ideas; ella abajo, con los ojos cerrados, la mente en paño blanco y cuerpo caramelizado. En los crispados cabellos de Jimena él había aprehendido que la vida de ningún modo es una vereda horizontal, sino un alarido ondulante dirigido a todos los jardines turquesas que fraccionan las tierras ambarinas del orbe. Para él no existe nada negro y blanca solo ella. Entonces, aprisiona la yema de sus pulgares primitivos entre la belleza de los tersos pétalos y ansioso, humedecido por la parsimonia de la fotosíntesis, se convierte en peregrino. Sin prisa, esparce su ser como frazada por el torso desnudo de su eterna marchita. Se escucha un crujido de huesos delicados ¿acaso un brazo de hoja?

Aire libre y frío; el espectro varonil se llevó los dedos a la boca y con su lengua paseó los contornos. El tormento en el orificio de su sien era insensato ese otoño y tragó saliva convidada a la mugre de sus uñas como placebo. Suspiró. “Podredumbre hermosa, allí tendida e indefensa”, y prisionera suya. Juan Felipe promete invariable suicidarse siempre al terminar de amarla y así vivir perpetuo en aquél miércoles. Besole el corazón de mármol blanco mientras cantaba “undís parodenieeeve, ojalá porló menosqué melleeevelamuérte” y, finalmente, halló su cauce por el cementerio despidiendo la deshojada orquídea de sus diáfanas garras para volver al panteón.

FIN

Este cuento fue uno de los finalistas seleccionados por el jurado del Décimo Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral para ser leído en público la noche del 5 de junio de 2015.

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ooo (3)Marimar Sotelo Padrón es estudiante de bachillerato en Humanidades de la Universidad del Sagrado Corazón, con miras a fluir por los lares de la literatura para estudios graduados. Para contacto escribir al correo electrónico m.sotelopadron[arroba]gmail.com.

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