REVISTA TRAPECIO

Cuento: “El porfiado”, de Gregorio Pineda

El hombre conocía el oficio, se había graduado de una prestigiosa universidad y colaboraba en algunas revistas especializadas.

Cuando se enteró del certamen de cuento corto, con un primer premio de mil quinientos dólares pensó: “Humm…mil quinientos pesistos no le caen mal a nadie”. Recordó que tenía un cuento engavetado, lo sacó y pasó en limpio. (más…)

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Cuento: “Milagro”, de Carlos J. Méndez Betancourt

No hizo Jesús mas que llegar al cementerio y lo único que se le ocurrió fue formar un sal pa fuera con Lázaro, del cual todavía se comenta. (más…)

Cuento: “Perdido el equilibrio”, de René Rodríguez González

El gran boquete se abrió. Cobró vida. Las venas le latían, sudaba, supuraba. Aliento caliente recorría las calles que, repletas de transeúntes, parecían miembros ondulantes de un pulpo en furia. Las pencas de las palmas se confundían con cientos de gaviotas, pitirres, changos, palomas y un sinfín de hojas que oscurecían el cielo en un enjambre diagonal y epidémico. (más…)

Cuento: “La jaula de saberes”, de Luis Alberto Rivera Ayala

Encerrado entre cuatro superficies reflejantes. A los extremos veo personas con una cara muy familiar, la mía. También hay más gente nefasta alrededor. Gente con poco coeficiente intelectual, quienes creen que por no exhalar ni una sola palabra en el semestre, soy bruto. La verdad es que no me nace hablar con moscas, solo dibujar y manifestarme artísticamente. Tampoco tengo tiempo para oír historias ajenas a mí. (más…)

Cuento: “La cura del virus”, de Joel Feliciano

Le arranca el dedo de raíz de un mordisco. El doctor Alexander Fleming se saca al zombie de encima, lo golpea con la pala, lo deja aturdido en el suelo, y con la hoja le cercena la cabeza. Sin embargo, el daño está hecho, el virus usurpa la carne del doctor, lo pudre por dentro. Se marea. No ha podido descubrir la cura de esta enfermedad. Y sin saber por qué, vagabundea por la calle. (más…)

Cuento: “Sortilegio”, de Miriam Montes Mock

Tenía un nombre que iba con él: Renato. Era una mezcla de fortaleza (ahí la letra r mayúscula, tan masculina; y luego la letra t, que evoca un macharrán escupiendo). Entonces su contraparte: las letras a, n, o… con sus interesantes combinaciones y ambigüedades. Algo me provoca la mera mención de su nombre –Renato– como si la mezcolanza de sus consonantes y vocales obligara a pronunciarlo con voz lasciva. (más…)

Cuento: “Arrebato”, de Carmen Haddys Torres Camacho

Devolvió la pipa de madera a la diminuta canasta de paja que reposaba encima de la nevera. Repasó con cariño cada uno de los objetos del pequeño apartamento en el que habitaba hacía treinta años. El espacio cobraba dimensiones insospechadas, esa tarde de sol candente y situación apretada. Una dicha antigua de sentirse sola la embriagó de repente. (más…)